“Niños del primer
mundo nacen en naciones con baja criminalidad y aún con esas condiciones
sociales,han protagonizado masacres en centros comerciales y colegios”, afirma ejemplificando, el psicólogo comunitario de nacionalidad
salvadoreña, Douglas Arévalo, en relación a las teorías criminológicas acerca
de si el criminal es nato o fabricado por la sociedad
GUATECRIM
Artículos, opiniones, ensayos, publicaciones, y otros textos científicos-académicos de un Criminólogo y Criminalista guatemalteco.
viernes, 21 de febrero de 2014
CUARTO CONGRESO INTERNACIONAL DE INVESTIGACIÓN CRIMINAL EN GUATEMALA (2013)
“Conoce a tus criminales”. Mariano Cantoral
Recientemente se llevó a cabo en la Ciudad de Guatemala, el Cuarto Congreso Internacional de Investigación Criminal, organizado por la Asociación de Criminólogos y Criminalistas de Guatemala y la Facultad de Investigación Criminal y Ciencias Forenses de la Universidad de Occidente.
Dicho evento contó con la presencia de estudiantes de diversas universidades del país, profesionales de las ciencias forenses en sus más variadas manifestaciones, trabajadores del sector justicia, funcionarios de ramos vinculados, y otras personas de las más disímiles categorías, tanto nacionales como extranjeras.
El tema central del Congreso fue perfilación criminal, contando con la presencia de conferencistas de alto nivel y amplia trayectoria en el continente americano, por ejemplo, del doctor Brent Turvey, originario de Alaska, quien llenó las altas expectativas de los discentes, pues actualmente es reconocido por la comunidad académica internacional como el creador y diseñador del Modelo Contemporáneo de Perfilación Criminal.
Turvey expuso las bases teóricas y metodológicas de su labor científica como técnica criminalística, para generar líneas de investigación, a través de la reconstrucción y análisis conductual en la escena del crimen, usando la explicación y resolución didáctica de casos reales para ejemplificar.
A lo largo de tres días, se realizaron talleres, exposiciones magistrales, ponencias y otras modalidades de conferencias, trascendentales y de aplicación práctica a la realidad de Guatemala, sumándose además, las notables explicaciones del Maestro mejicano, Alfredo Velasco, reconocido perfilador, originario de Ciudad Juárez, Chihuahua.
El evento fue inaugurado por el Director del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF), Doctor Jorge Nery Cabrera Cabrera y clausurado con broche de oro con la magistral conferencia dictada por el Doctor José Adolfo Reyes Calderón, Decano de la Facultad de Ciencias Forenses e Investigación Criminal de la Universidad de Occidente de Guatemala, acerca de la Autopsia Psicológica, abordando las aristas jurídicas, criminológicas y victimológicas de esta técnica al servicio de la justicia, finalizando con recomendaciones de política criminal tanto preventiva como represiva.
Este tipo de eventos son de suma importancia para la Guatemala en que vivimos hoy en día, necesitada de profesionales comprometidos con el estudio del fenómeno criminal, apuntalando un avance importante hacia la cientificación de la investigación y el diseño de una política criminal y victimal reflexiva y sensata, coadyuvando a reducir los índices de criminalidad real.
Una felicitación y aplauso inmenso a la Asociación de Criminólogos y Criminalistas de Guatemala y la Facultad de Investigación Criminal y Ciencias Forenses de la Universidad de Occidente de Guatemala, principalmente a los gestores de las mismas: Doctor José Adolfo Reyes Calderón y Doctora Liceth Patricia Jimenez Montenegro, instándolos a seguir adelante en esta incansable labor intelectual.
Lic. José Mariano Cantoral Figueroa
Ciudad de Guatemala, noviembre 2013
miércoles, 8 de mayo de 2013
Bibliografía de investigación criminal en Guatemala
En
nuestro medio académico pululan algunos documentos referentes a la
investigación criminal, sin embargo, estos no agotan ni abarcan el tema y sus
múltiples aristas de manera general, sistemática, amplia, suficiente e
interrelacionada o si lo hacen, se encuentran fuera de nuestro contexto real de
criminalidad, de nuestros factores criminogénicos (generadores del crimen) y criminoresistentes
(curativos del crimen).
Investigar
implica indagar, inquirir, averiguar, reconstruir, recabar y demostrar un hecho
o acontecimiento pasado, es decir, explicar sin ser testigo presencial (a lo
sumo sí, referencial), cómo acaeció una sucesión de acontecimientos que
conforman un caso concreto, todo ello con un fin específico, principalmente la
realización de la justicia.
La
Justicia, específicamente la Justicia Penal (por ser la que nos interesa para efectos
de la presente explicación) la entenderemos como el acto mediante el cual se le
atribuye a alguien la consecuencia jurídica de su conducta, con fines de
reparar cualquier tipo de daño derivado de su accionar, valorando las
circunstancias en que esta fue ejecutada.
La
investigación Criminal para el cumplimiento de sus fines utiliza diversos
conocimientos, métodos, técnicas y metodologías en la búsqueda de la verdad,
conceptos que desarrollaremos a continuación según nuestro propio criterio.
·
Los conocimientos que utiliza la investigación criminal, se
circunscriben a las teorías y leyes científicas de las diversas ciencias (de
múltiple naturaleza) y disciplinas científicas en que fundamenta sus criterios,
tanto en la etapa investigativa de recolección, como en la de procesamiento
(análisis) y en la de fundamentación, siendo estas tres según nuestro
criterio y propuesta, las fases de la investigación criminal.
·
El método lo concebiremos como el camino que se sigue para llegar a un
fin, pudiendo ser éste preexistente o novedoso, es decir, la aplicación en
materia de investigación criminal del método de alguna ciencia o disciplina
científica, verbigracia en analítico, sintético, inductivo, deductivo,
lógico-matemático (o lógico formal), entre otros, para la averiguación de un
hecho señalado como delito o falta, o bien, la creación de un neo-método por
parte del investigador criminal (pudiendo surgir de la amalgama de los
enumerados), con base en las circunstancias del caso y las líneas
investigativas derivadas del mismo.
·
Las Técnicas en investigación criminal las conceptualizaremos como una
especie de pasos (a guisa de receta) que deben ser cumplidos ordenada y
sistemáticamente, para poder obtener el resultado esperado, siendo aplicable
principalmente en el área de la criminalística del laboratorio mediante las
diversas técnicas aceptadas por la comunidad científica y académica para
tratamiento de indicios sometidos a su conocimiento (verbigracia las
disciplinas criminalísticas de balística, toxicología, química-biología,
dactiloscopia, grafotécnia, grafología, documentoscopía, entre otras).
·
La Metodología la entenderemos como la mescla entre el método (camino
para llegar a un fin) y la teoría científica (de las ciencias sociales o de las
ciencias exactas, entre otras) que hemos elegido para el estudio de un caso
concreto, siendo aplicable principalmente al campo de la criminología, es decir
al estudio del ser humano de conducta desviada (catalogado como delincuente
–porque cometió una acción u omisión que es considerado delito o falta, según
la legislación penal vigente- o que posee una conducta que sin ser delito o
falta genera reproche social –por ejemplo un alcohólico-) con fines de política
criminal preventiva o represiva, para reducir los índices de criminalidad y
fungir, según las teorías relativas de la pena (opuesto a las teorías absolutas
y mixtas de la pena) como prevención
general (el defensor
de esta teoría es el alemán Günther Jakobs) y especial (uno de los principales autores dentro
de esta corriente es Franz von Liszt).
Así pues, Criminólogos y Criminalistas de
Guatemala, hagamos ciencia, generemos conocimiento, cimentemos las bases
teóricas para una Dogmática Criminológica y Criminalística propia, que pueda
ser aplicada a nuestro contexto real, con todos los condimentos intelectivos
necesarios para ayudar a formar una mejor nación purificada de la violencia y
el crimen imperante.
lunes, 22 de abril de 2013
La Víctima
La víctima, como parte de la pareja penal, ha sido el
sujeto históricamente relegado institucional y no institucionalmente
(socialmente), en el análisis jurídico-político y social, así como en la
percepción generalizada ante la comisión de las conductas consideradas como
delitos o faltas, y aquellas que sin ser delitos o faltas (tipificados en los
cuerpos normativos penales de los Estado-Nación) dañan el tejido estructural de
una sociedad políticamente organizada o son reprochadas por la cultura
dominante y sus valores, priorizando en el hechor o criminal, perfilándolo,
generado sistemas para su readaptación social, ubicándolo dentro de la
ejecución de condena en un lugar acorde a su naturaleza doctrinaria y legal,
proveyéndolo de mecanismos legales para redimir sus penas, teorizando
alternativas para su tratamiento integral, generando debates académicos acerca
de sus circunstancias y edificando controles legales para impedir cualquier
violación a sus derechos intrínsecos (derechos humanos desde una visión
iusnaturalista).
Con la víctima ese avance o ese enfoque no se ha
logrado en tan deseable magnitud, por el contrario, si bien se han logrado
avances importantes desde el Estado, creado dependencias, mecanismos legales e
instituciones que actúan articulando medidas y medios para su atención integral
conforme a los nuevos fueros victimológicos de gestión, sopesado éste rumbo por
algunas normativas vigentes tanto nacionales como internacionales que se
aplican en el mismo sentido otorgándole un papel más activo y vivo a la víctima
del delito (verbigracia interviniendo en el proceso penal como sujeto
legitimado) y desde la sociedad civil organizada (Organizaciones No
Gubernamentales, primordialmente), acuerpándolos y visibilizándolos con enfoques
específicos (mujer, niñez, tercera edad, víctimas de guerra, etcétera), aún
falta un largo trecho para lograr avances significativos y sólidos en el tema.
A lo anterior se le suma la visión subterránea y de
túnel que se le ha otorgado a la víctima, desde una concepción unidimensional y
cercada, toda vez que la víctima es concebida en su aspecto meramente jurídico,
es decir como el sujeto pasivo sobre quien recayó la acción u omisión típica,
antijurídica, culpable y punible (definición de delito según la Teoría General del
Delito), sin concebir que el daño tiene repercusiones sobre sus ideas,
pensamientos, sentimientos y emociones (sobre su mente, o alma en una visión
filosófica-teológica), sobre su cuerpo y en una extrapolación religiosa, en su
espíritu, así como, obviando la onda victimal o efecto indirecto de su
victimización primaria (verbigracia la afectación de sus familiares, amigos,
conocidos, o a aquellos que sin existir un vínculo social o consanguíneo,
resultan perjudicados como fruto de un proceso ajeno de victimización,
doctrinariamente nombradas víctimas colaterales).
viernes, 19 de abril de 2013
La urgente política criminal en Guatemala
Aún aguardo la esperanza que en algún crepúsculo matinal amaneceremos sobre un suelo atestado de buenos sentimientos
En un país como el nuestro,
entiéndase “nuestro” en el sentido menos retórico y más
iusinternacionalista posible, ¡urge ya!, diseñar y ejecutar desde la vía
institucional, es decir, desde el Estado y sus instituciones dentro de
su marco normativo-funcional, un efectivo y eficaz proyecto de Política
Criminal, primordialmente preventiva; hago el acuse que este debe ser
perfectamente adecuado a nuestra cruenta realidad, es decir, en él se
deben asumir con sesudo compromiso actitudes frontales ante el fenómeno
del crimen, y esto es función monopólica del Estado pues ostenta el ius
imperium, y debe éste estar enmarcado dentro del esquema estructural
funcionalista de un Estado Constitucional de Derecho moderno y todavía
más, modernizado.
La débil protección de los bienes
jurídicos tutelados como la vida e integridad de la persona,
cuantificadas estas aseveraciones en las estadísticas de criminalidad y
cualificadas en sus efectos perniciosos para la sociedad, han permitido
visibilizar y ensanchar varios de los agujeros negros en donde han
reposado y se han cultivado-reproducido nuestros (des)comunales caos
(que poseen fundamento histórico); la nula o deficiente respuesta
gubernamental ante el fenómeno del crimen ha estimulado o desatado una
serie de respuestas no institucionales (de parte de la población) con
consecuencias por demás infaustas, verbigracia, los linchamientos a
granel en distintos lugares de la República, práctica socialmente
tolerada y poco a poco calificada de normal, por cotidiana.
Actos como estos han sacado a flote
de modo paroxístico varias de nuestras enfermedades sociales, siendo
estas de fácil identificación sintomatológica (pasada, presente y
futura), pero de difícil cura, no por el hecho que no haya medicina,
sino porque ha campeado el desinterés o la falta de visión en prescribir
el tratamiento adecuado y poco a poco cada una de ellas se han ido
tornando en epidemias irrefrenables, pues mutadas las cepas todo se
agrava.
Estudios han demostrado que las
personas linchan pues consideran que es el modo más asequible y legítimo
de resarcir y/o castigar al infractor de las normas jurídicas
prohibitivas o bien, al autor de actos moralmente reprochables
(antropoculturalmente) que son causa directa de este tipo de reacciones
deshumanizantes, en manifiesta desconfianza al sistema constituido, que
se menoscaba y acelera su trunque.
Ante un fenómeno social como el de
los linchamientos, las instituciones legalmente facultadas para actuar
dentro del proceso de persecución penal se debilitan grandemente;
fenómenos de este talante son indefectibles indicios de deterioro
social, misma degeneración que incide magnánimamente en la afectación de
la mayoría de los campos de actividad humana de asociación-relación:
económico-productivo, económico-intercambio, económico-social, laboral,
escolar, intelectual, académico, profesional, etcétera.
Un correcto diseño de política
criminal, fabricado acá, no importado, erogaría sumos beneficios para la
consecución de la tan anhelada Paz Social; paz que florece de las
necesidades materiales satisfechas, del acceso real a los servicios
sociales fundamentales, de la igualdad de oportunidades de desarrollo,
de un orden social ordenado, valga la redundancia, y de prácticas
gubernamentales tendientes al Bien Común que debe verse reflejado en el
bienestar individual. Una sociedad pacífica es una sociedad próspera que
se catapulta inminentemente hacia el desarrollo.
Breve crimitexto reflexivo y vertical acerca de nuestra labor
En éste o
en otros años venideros
Como lo ha
sido en siglos pasados
Sin importar
la hora y el lugar
El tiempo y
espacio
Los controles
formales
Los controles
sociales
Los controles
morales
Sociales
Religiosos
Amorosos
Y de toda
naturaleza
Los Criminólogos
y Criminalistas
Apasionados
y comprometidos
Con el
estudio del fenómeno criminal
Deberemos seguir
construyendo nuestras ciencias
Contextualizándolas
a los diversos modus operandi
A los nuevos
Iter criminis e Inter vicitmaes
A las nacientes
motivaciones delincuenciales.
Para seguir
contribuyendo
A la paz
social
De las
naciones y el mundo
Por los
siglos de los siglos
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)





